Tracoma, síntomas y tratamiento

El tracoma por desgracia sigue siendo una de esas enfermedades que se pueden prevenir y aún así siguen castigando a los más pobres. Es una enfermedad bacteriana que fácilmente se contagia por contacto e incluso a través de insectos. En el peor de los casos, si no recibe el tratamiento adecuado puede provocar ceguera.

En Europa o Estados Unidos es raro ver casos de tracoma. Normalmente surge en zonas rurales de escaso desarrollo o donde no se toman suficientes medidas de higiene. En dichos entornos, los niños suelen ser las principales víctimas y la cicatrización que causa la infección puede que no la detectemos hasta años más tarde.

Si es la primera vez que sufres tracoma no hay que agobiarse. A algunos turistas les ocurre cuando viajan a países subdesarrollados. Lo primero es ponerse en manos de un oftalmólogo, éste evaluará el caso y analizará las secreciones para dar un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Qué es Tracoma

El tracoma es una infección bacteriana de Chlamydia trachomatis. Cuando un paciente está infectado, fácilmente se produce el contagio por secreciones del ojo, la nariz o la garganta. Cualquier prenda, pañuelo o toalla que use la persona infectada pasa a ser un foco de infección.

Los síntomas de tracoma comienzan por una inflamación de la conjuntiva o conjuntivitis. Esto provocará un enrojecimiento del ojo, lagrimeo, molestias y picores. A diferencia de una conjuntivitis que se resuelve sola, el tracoma va a más, llegando a ocasionar visión borrosa, secreciones oculares, inflamación de los párpados e incluso de los ganglios linfáticos.

Tratamiento del tracoma

Si sospecha que la falta de higiene u otra circunstancia le ha ocasionado tracoma debe acudir al médico. El uso de antibióticos puede prevenir las complicaciones a largo plazo. En algunos casos el médico le puede recomendar una cirugía de párpado a modo de prevención, y si el caso está avanzado se podría plantear un trasplante de córnea.

Si este tipo de infección no se trata puede ser crónica y entonces la cosa se pone seria.

Lo que ocurriría es que se irían produciendo cicatrizaciones en la parte interior de los párpados. Esto provoca una triquiasis, es decir, un crecimiento anómalo de las pestañas haciendo que rocen con la córnea. Piensa en la cantidad de veces que parpadeas al día… cada vez que lo hagas se produce el roce y se erosiona la córnea. Con el tiempo la córnea irá perdiendo transparencia, entre tanto puedes sufrir úlceras, y al final te quedas ciego.

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